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La altura correcta de un mueble de TV

Es el error más repetido del interiorismo residencial y el más fácil de evitar. La televisión se cuelga demasiado alto. Casi siempre.

La razón es entendible: se instala de pie, mirando el muro, y a esa altura se ve bien. Pero la televisión no se ve de pie. Se ve sentado, hundido en un sofá, después de las nueve de la noche. Y a esa altura obliga a levantar la barbilla durante dos horas.

La regla que usamos

El centro de la pantalla debe quedar a la altura del ojo de quien está sentado en el lugar habitual. En un sofá residencial normal, ese ojo queda entre 1.05 y 1.15 metros del piso. De ahí se trabaja hacia atrás:

Con una pantalla de 55 pulgadas, que mide alrededor de 68 centímetros de alto, el borde inferior cae cerca de los 75 centímetros. Como el mueble debe terminar debajo de ese borde, el mueble de TV rara vez debe pasar de 45 a 50 centímetros de altura total.

Ése es el número que casi nadie respeta. Los muebles de tienda vienen de 60 a 70 centímetros porque así se apilan mejor en bodega, no porque así se vean mejor en tu sala.

Las tres consecuencias de hacerlo bien

La primera es física: el cuello descansa. La segunda es estética: un mueble bajo alarga visualmente el muro y hace que el techo se sienta más alto. La tercera es de composición: al bajar el mueble se libera muro arriba, y ese vacío es lo que permite que la pieza se lea como arquitectura y no como electrodoméstico.

Hay una excepción real: cuando hay chimenea debajo, o cuando el mueble es también barra de desayuno. En esos casos la televisión sube por obligación. La solución no es resignarse: es un soporte articulado que baje e incline la pantalla cuando se usa. Cuesta poco y salva el proyecto.

Escrito por el Arq. José Fco. González Martínez, director de Nuux Studio.

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