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El presupuesto que tu remodelación realmente cuesta

Los clientes subestiman el costo total de una remodelación por un factor de dos y medio a cuatro. No es mala fe ni ingenuidad: es que nadie cuenta lo que no se ve, y lo que no se ve es la mitad del proyecto.

La cuenta mental típica suma tres cosas: los muebles, los acabados y la mano de obra. Falta todo lo demás.

Lo que casi nunca entra en la cuenta

Cómo se presupuesta bien

Con tres reglas simples. La primera: presupuesto por partidas, con exclusiones escritas. Un número global es una promesa; un desglose es un compromiso.

La segunda: una reserva de imprevistos del diez al quince por ciento, apartada desde el día uno y no tocada hasta que aparezca el imprevisto. Si no aparece, es tuyo. Si aparece —y aparece— no descarrila el proyecto.

La tercera, y es la que más dinero ahorra: define el alcance completo antes de empezar. El sobrecosto casi nunca viene de que algo salió caro. Viene de decidir a media obra que ya que están ahí, también el baño.

Un proyecto ejecutivo bien hecho cuesta una fracción del presupuesto total y es lo único que convierte una remodelación en un número predecible. Es la partida más barata y la que evita las tres más caras.

Escrito por el Arq. José Fco. González Martínez, director de Nuux Studio.

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